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El fláo d’Eivissa, elaborado a base de queso tierno y hierbabuena que le da un toque característico, es el postre típico de Ibiza por excelencia.

Antiguamente esta delícia se elaboraba solamente por Pascua, pero actualmente está disponible todo el año.

Las orelletes («orejitas») son una masa frita con textura de bizcocho, aromatizada con anís y limón.

La magdalena ibicenca es un delicioso pastel individual, que consiste en una base de hojaldre y un relleno elaborado con almendra, azúcar y huevos.

La ensaimada, un producto de repostería de gran tradición en todas las Baleares, es una masa azucarada, fermentada y horneada, elaborada con harina, agua azúcar, huevos, masa madre y manteca de cerdo (que se denomina «saïm» en catalán, de allí el nombre).

Las variedades más populares son la rellena de cabello de angel y la «lisa» (sin ningún relleno), aunque también se elaboran rellenas de crema, crema tostada, nata, trufa, sobrasada…

La coca es una base de masa de harina con aceite de oliva que se cubre con un relleno en la parte superior y se hornea.

La más tradicional es la de pimientos, pero las de sofrito (llamado «trempó» en Mallorca), tomate, tomate y atún, jamón y queso, lomo, etc. también son deliciosas.

Algunas variedades (como por ejemplo la de lomo) se hacen cubiertas con una segunda capa de masa, a modo de empanada, pero lo habitual es que sean destapadas.

La greixonera es un púding que se elabora a base de ensaimadas, con un ligero sabor a canela y limón. Su nombre deriva de la cazuela de barro en la que se elabora («greixonera» es el nombre catalán de esta cazuela).